Traslado de un yate: quién hace falta en la tripulación, cuánto cuesta y en qué se suelen quemar
Cómo funciona un traslado, de quién se forma la tripulación, qué dinero se maneja y qué revisar antes de zarpar — desde el punto de vista del propietario y de quien se suma a la tripulación.
El traslado es cuando hay que llevar la embarcación por sus propios medios del punto A al punto B: del astillero al propietario, de la invernada a la temporada, del Mediterráneo cruzando el Atlántico y de vuelta. Es un trabajo conocido por miles de personas y completamente opaco para quien se enfrenta a él por primera vez.
Analicemos ambos lados: qué necesita el propietario y a qué se expone la persona que se suma a la tripulación.
Quién hace falta a bordo
El capitán del traslado. Es el principal y, a menudo, el único al que se le paga la tarifa completa. De él se necesita no solo la titulación, sino experiencia concreta en travesías: guardias nocturnas, ventanas meteorológicas, trámites portuarios en un país extranjero.
Un ayudante o segundo con titulación. En una travesía de más de un día hace falta alguien que cubra las guardias. Dos días sin relevo no es heroísmo, es multiplicar el riesgo.
Los marineros. Normalmente dos. De ellos se necesita resistencia, ausencia de mareo en forma grave y saber no estorbar. La experiencia es útil, pero la capacidad de aprender importa más.
El mecánico, en embarcaciones a motor grandes y en travesías largas. En un velero de hasta quince metros, su papel suele asumirlo el capitán.
La tripulación clásica para un velero de 12–15 metros a través del Mediterráneo: capitán más dos o tres. Con menos, las guardias se vuelven duras; con más, no hay dónde poner a la gente ni la comida.
Cómo se calcula el dinero
Hay tres esquemas, y no conviene confundirlos.
Tripulación remunerada. Al capitán se le paga una tarifa diaria; a los marineros, una tarifa menor o nada más allá de los gastos. El propietario cubre el combustible, los amarres, la comida y el viaje de la tripulación al puerto de salida y de vuelta desde el puerto de llegada. El viaje es la partida que más se olvida, y es comparable a la tarifa.
Millas a cambio de trabajo. La persona navega gratis, pagando solo su propio viaje y a veces una parte de la comida, y a cambio suma millas al rol de navegación. Así se acumula experiencia antes del examen para la titulación. Para el propietario es tripulación barata; para el novato, la única forma de conseguir millas.
Pago por las millas. El esquema inverso: la persona paga por la posibilidad de navegar. Es normal en travesías formativas con un patrón-instructor; no es normal cuando bajo esa apariencia se vende mano de obra gratuita disfrazada de otra cosa.
Aparte: el seguro. La mayoría de las pólizas tienen requisitos sobre la cualificación de la tripulación y la zona de navegación. Una travesía de la que la aseguradora no tenía conocimiento puede resultar no cubierta justo cuando hacía falta.
Qué debe revisar el propietario antes de zarpar
- La documentación del capitán y su experiencia concreta en travesías, no en semanas de chárter costero.
- Las condiciones de la póliza. La zona, la composición de la tripulación, las travesías nocturnas: todo esto suele estar estipulado en la póliza.
- El estado técnico. El traslado no es el momento de descubrir que la embarcación llevaba dos años amarrada sin usar. Motor, timón, jarcia, bombas, navegación, luces de señalización.
- Las provisiones a bordo. Qué llevar, en un artículo aparte. Durante la travesía no habrá tienda a mano.
- Un acuerdo por escrito. La tarifa, quién paga qué, qué ocurre si hay retraso por mal tiempo, quién decide sobre una arribada de refugio.
Qué debe revisar quien se suma a la tripulación
- Que la embarcación exista y esté en regla. Fotografías, nombre, puerto de amarre, documentación de la embarcación. Pida un video y contacto directo con el propietario, no solo con un intermediario.
- Quién es el capitán y qué experiencia tiene. Nombre, trayectoria, travesías anteriores.
- Quién paga el viaje de vuelta. El motivo de desacuerdo más frecuente.
- Qué pasa si la travesía se cancela. El mal tiempo, una avería, un retraso del astillero son cosas habituales.
- Ningún anticipo. Aquí hay que decirlo sin rodeos: «transfiera un depósito por su plaza en la tripulación» es señal de estafa. Un traslado normal no exige al marinero un pago por adelantado a una persona desconocida. Si se trata de una travesía formativa de pago, se paga a una organización con cuenta y contrato, no a la tarjeta de un particular.
Cuánto dura
El Mediterráneo bordeando la costa: de dos días a una semana. De Turquía a España: diez a catorce días con escalas. A través del Atlántico siguiendo el alisio: de dieciocho a veinticinco días.
Calcule con un margen de un tercio: la ventana meteorológica, una avería, los trámites portuarios. Quienes compran el billete de vuelta justo al límite son la principal fuente de nervios durante la travesía.
Por qué escribimos sobre esto
Nosotros buscamos y llevamos repuestos náuticos, y la mitad de las solicitudes urgentes llegan justo durante traslados: un componente falla en un país extranjero, la embarcación está detenida, la tripulación espera, y hasta casa quedan mil millas. Con una solicitud así se puede acudir en cualquier momento — envíe una foto de la placa, la identificamos y la encontramos.
Más adelante, en este diario aparecerá su propio tablón de traslados y tripulaciones: donde el propietario busca equipo, y el capitán y los marineros, una travesía. Con verificación de las personas, no «escríbame por privado».